martes, 13 de septiembre de 2011

Cumpleaños

Un día como ayer, 12 de septiembre, pero de 2001, comenzó mi trabajo de maestro de matemáticas en el Departamento de Educación de Puerto Rico (DE) ; y un día como hoy, 13 de septiembre (todavía no les diré el año), comenzó mi vida en este planeta.    No sé si a alguien le sucede lo mismo, pero siempre que tengo ante mí una fecha conmemorativa,  me pongo medio reflexivo, y me pregunto :  “¿Qué he hecho el pasado año?”   A continuación, trataré de contestar esa pregunta en relación a mi trabajo y a mi existencia.
A diez (10) años de trabajar en el sistema público de enseñanza de mi país, diré que he tenido más decepciones y desengaños que cuando trabajé en la empresa privada.  La mayoría de l@s maestr@s entramos en esta profesión equipados con las herramientas provistas por los estudios universitarios, lo que no nos dicen los profesores en la universidad es que la mayoría de esas herramientas funcionan en el mundo irreal que “pintan” los pedagogos que nos formaron.   El mundo real de las escuelas en Puerto Rico es totalmente diferente.  Primero, la gran hazaña que hay que realizar para ser seleccionad@ como maestr@ ; que si la transcripción de crédito, que si la lista de turnos, que si la nota de la práctica docente, que si el partido en el poder, que si las impugnaciones, que si las convocatorias abiertas, que si la prueba de dopaje, que si el certificado de buena conducta, que si te botaron todos los documentos … entre otras vicisitudes.  La verdad que pasar por semejante pandemónium sólo para ser reclutad@ por el DE dan ganas de “salir corriendo”…
Segundo, una vez seleccionad@ como maestr@ y asignad@ a una escuela, comienza el verdadero calvario.  Estudiantes indisciplinados, jefes incompetentes y compañer@s maestr@s  con diversas actitudes negativas, desde la servidumbre que demuestran ante el patrono hasta los celos profesionales, son solo una de las situaciones para las cuales nuestras “herramientas universitarias” no sirven.  ¡INCREIBLE!  No obstante, debido a que me expongo a un proceso de auto-reflexión continuo , no he dejado que nada ni nadie, me quite el entusiasmo por mi trabajo.  De hecho, atesoro tanto este oficio,  que por defenderlo, y no permitir que jugaran con él, la Dictadora de mi escuela se empeñó en hacer querellas frívolas e infundadas en mi contra.  El año pasado, para esta misma fecha, me encontraba suspendido de empleo, por las patrañas de una dictadora escolar, y de un sistema que siempre le da el beneficio de la duda a los supervisores y gerentes, y no a los trabajadores.
Gracias a mi determinación, a mi convencimiento de tener la verdad, y a la defensa de los abogados de mi sindicato, logré mi reinstalación en el DE, y continúo trabajando como maestro.  Igualmente, gracias a mi sindicato, la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR), entendí  que el/la maestr@ que no lucha “por sus habichuelas”, es aplastad@ por la burocracia de un sistema que no tiene interés en la educación, si no en enriquecerse a cuenta de ella.  Por eso, y otras razones más, mis compañer@s maestr@s me reconocen por ser solidario, luchador y defensor de los derechos de nuestra clase.  Cada vez que enfrentamos una injusticia, la consigna de la FMPR, sale de mi boca : “No hay triunfo sin lucha, ni lucha sin sacrificio.” 
En relación a qué ha sucedido con el resto de mi vida durante el pasado año, pues les cuento que, como todavía no ha terminado el día de hoy, tampoco  he finalizado mi proceso de auto-reflexión.  Sin embargo, si estamos vivos mañana, les contaré sobre mis vivencias el pasado año, y sobre mi celebración de cumpleaños del día de hoy…
Seguiremos “blogueando” …

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